| 1 cuota de $22.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000,00 |
| 2 cuotas de $13.143,90 | Total $26.287,80 | |
| 3 cuotas de $9.126,33 | Total $27.379,00 | |
| 6 cuotas de $5.203,36 | Total $31.220,20 | |
| 9 cuotas de $3.869,55 | Total $34.826,00 | |
| 12 cuotas de $3.256,00 | Total $39.072,00 |
Tarjeta de invitación para los días sin brújula
Si perdés de vista el horizonte, vení al mar.
Vení con el mate, la mente dispuesta y el alma inquieta.
Mirá las olas, la espuma golpeando, etérea, contra las rocas, sus tribulaciones,
y la eterna duda entre ir y venir, quedarse o volver a casa.
Porque el mar no pertenece a las rocas, o a la arena tibia. El hogar del mar es la línea azul que lo conecta al cielo.
Cuando estés así, cuando el presente se sienta eterno y tortuoso, mirá para allá. Es la recta perfecta y sagrada de todo lo posible, de los incierto,
de lo que hoy no podés controlar y mañana, no sé.
Mirá el mar y las gaviotas que lo sobrevuelan. Tampoco ellas permanecen demasiado aquí en la tierra.
Venite al mar y quedate hasta que la lengua esté salada y la piel húmeda. Hasta que la mente se calme y el alma encuentre aquí su sosiego.
Somos olas y espuma que van y vienen. Nuestro destino no es muy diferente que el de debatirse, lo que dura la vida, entre quedarnos o partir a cada instante.
Venite al mar, te espero.
