| 1 cuota de $20.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $20.900,00 |
| 2 cuotas de $12.486,70 | Total $24.973,41 | |
| 3 cuotas de $8.670,01 | Total $26.010,05 | |
| 6 cuotas de $4.943,19 | Total $29.659,19 | |
| 9 cuotas de $3.676,07 | Total $33.084,70 | |
| 12 cuotas de $3.093,20 | Total $37.118,40 |
¿Cómo actuar cuando el gobierno exige el acatamiento a costa de la conciencia? La respuesta es clara: desobedecer. En Desobediencia civil, Henry David Thoreau expone una defensa al individuo frente al poder del Estado. Escrito en 1849, en el contexto de la esclavitud y la guerra, este ensayo no solo rechaza el deber de cumplir leyes injustas, sino que también insta a la acción directa como una forma de intervención moral. La verdadera reforma empieza por el retiro del consentimiento, por el gesto mínimo —pero profundamente transformador— de negarse a colaborar con la injusticia. Este manifiesto se alza como un llamado vigente a resistir, a disentir y a colocar la ética por encima de la obediencia.
Deberíamos ser hombres primero y después súbditos. Lo deseable no es que se cultive el respeto a la ley, sino a la justicia […] La ley no ha hecho nunca a los hombres ni una pizca más justos, y a causa del respeto que les infunde, aún los hombres mejor dispuestos se convierten a diario en agentes de la injusticia.
